Una oferta de empleo, una discapacidad del 47 % y una pregunta muy concreta: si las personas afectadas por el volcán tuvieron prioridad en el empleo, ¿también la tienen para esta oferta?
Hace unos días recibí una oferta de empleo que, a primera vista, parecía bastante atractiva: «Recogida de plátanos».
Y lo primero que pensé fue:
¿Ahora los plátanos caen de la mata al suelo y los trabajadores simplemente tienen que ir recogiéndolos uno a uno?
Reconozco que la imagen me hizo cierta gracia.
Pero nada más lejos de la realidad.
Al hacer clic en el enlace de la oferta descubrí que no se trataba exactamente de «recoger plátanos», sino de «recogida de piñas de plátanos».
Y ahí la cosa cambia bastante.
Una piña de plátanos no pesa precisamente poco
Tradicionalmente, la recogida de las piñas de plátanos es un trabajo eminentemente físico.
Una persona se encarga de cortar la piña de la mata y otra persona, normalmente con una manta o protección sobre el hombro, se coloca debajo para recibirla, cargar con ella y transportarla hasta el vehículo que la llevará fuera de la plantación.
Y una piña puede pesar alrededor de 50 kilos.
No sé si actualmente algunas explotaciones han modernizado este sistema y utilizan otros medios para transportar las piñas entre las plataneras. Si existen, bienvenidos sean.
Pero si el procedimiento sigue siendo el tradicional, estamos hablando de un trabajo que exige fuerza física, resistencia y, sobre todo, capacidad para cargar y transportar pesos considerables.
Y fue entonces cuando pensé que, de no ser porque tengo reconocido un grado de discapacidad del 47 %, que incluye problemas relacionados con la zona lumbar y dorsal, quizá incluso me habría planteado presentarme.
Pero en mi caso, sencillamente, no es un trabajo que pueda realizar.
Y después están los audífonos
Hay otra cuestión en la que quizá nadie piensa cuando lee una oferta de este tipo.
Los plátanos manchan.
Y esas manchas no siempre son fáciles de eliminar de la ropa.
Pero, en mi caso, hay algo que me preocuparía bastante más: los audífonos.
Moverse entre las plataneras, trabajar en esas condiciones, cargar con una piña de decenas de kilos y desplazarse por un terreno que no siempre será precisamente cómodo podría suponer también el riesgo de que un audífono terminara en el suelo.
Y estamos hablando de unos dispositivos que no son baratos.
Además, las ayudas existentes para adquirirlos no necesariamente cubren el cien por cien de su coste.
Perder uno supondría, por tanto, un problema económico considerable.
Pero la oferta me lleva a otra pregunta
Hasta aquí podría parecer simplemente una cuestión personal.
Una persona ve una oferta de empleo, comprueba en qué consiste y decide si ese trabajo se adapta o no a sus circunstancias.
Pero hay un detalle que me ha hecho reflexionar.
Esta empresa que envía estas ofertas de empleo en su momento dio prioridad a las personas consideradas afectadas por el volcán.
Y aquí es donde aparece mi pregunta.
No estoy cuestionando que las personas afectadas por el volcán puedan tener prioridad. La cuestión es mucho más sencilla:
Si en su momento se les dio prioridad para acceder a las ofertas de empleo, ¿se mantiene esa misma prioridad también en esta oferta de recogida de piñas de plátanos?
Es decir:
👉 ¿Las personas afectadas por el volcán tienen prioridad también para este puesto?
No lo sé.
Y precisamente por eso lo pregunto.
Una prioridad que también debería poder comprobarse
Cuando se establece una prioridad para un colectivo determinado, lo lógico es que podamos saber cómo se aplica en la práctica.
En este caso, la pregunta no es si el trabajo es adecuado para mí.
Sé que no lo es.
Con un 47 % de discapacidad y problemas que afectan a la zona lumbar y dorsal, cargar y transportar una piña de plátanos que puede rondar los 50 kilos no es una opción para mí.
La pregunta es otra:
¿Quién tiene prioridad para acceder a esta oferta?
Porque si las personas afectadas por el volcán recibieron una prioridad específica en materia de empleo, sería interesante saber si esa prioridad continúa aplicándose en ofertas como esta.
Y si es así, seguramente habrá personas afectadas por el volcán que puedan optar a este puesto y realizarlo sin problemas.
Pero entonces surge una última curiosidad.
¿Habrá afectados por el volcán cargando las piñas de plátanos de esta oferta?
No lo pregunto con ironía hacia quienes realizan este trabajo.
La ironía está en la situación.
Una oferta que inicialmente parece decir simplemente «recogida de plátanos» termina significando algo bastante diferente cuando descubrimos que se trata de cargar piñas que pueden pesar alrededor de 50 kilos.
Y para alguien como yo, con una discapacidad reconocida del 47 %, no es una opción.
Pero para las personas a las que se concedió prioridad laboral por ser consideradas afectadas por el volcán, la pregunta sigue ahí:
¿Se mantiene dicha prioridad también para esta oferta de empleo?
Esa es, sencillamente, mi curiosidad.
Y estoy segura de que habrá personas interesadas en esta oferta de empleo, que todavía sigue vigente. Si quieres comprobar en qué consiste y, quién sabe, terminar cargando una piña de 50 kilos al hombro, aquí tienes el enlace para suscribirte:
https://trabajolapalma.es/2026/08/25/recolector-pinas-platano/



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