¿Ahora sí?

 


Durante mucho tiempo, quienes percibimos el Ingreso Mínimo Vital hemos sido reducidos a una etiqueta: “los de las paguitas”. Se nos ha señalado, insultado y juzgado sin contexto, sin información y, sobre todo, sin empatía.

Ahora, de repente, se nos invita a participar en la marcha del 23M.

¿Ahora sí?

No soy quien para decir si hay que acudir o no. Tampoco me corresponde calificarla como buena o mala. Cada cual decidirá. Pero conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿Por qué ahora?

Llegamos a este momento en una situación especialmente vulnerable, con deudas reclamadas, incertidumbre y sensación de abandono. Y es precisamente en los momentos de debilidad cuando resulta más fácil ser utilizado.

No se trata de rechazar nada por principio. Se trata de no olvidar. De preguntarse desde dónde viene la invitación y con qué intención.

Porque quien ayer te señalaba, hoy no puede simplemente llamarte sin dar explicaciones.

Y porque nosotros no somos un recurso oportuno.

Somos personas.



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