Ayer se celebró el juicio contra la Seguridad Social por los supuestos cobros indebidos del Ingreso Mínimo Vital (IMV). Salí con una sensación difícil de describir, pero muy clara: decepción absoluta.
No es solo lo que ocurre dentro de una sala de juicio. Es todo lo que hay detrás. Es la certeza de que estamos en total indefensión frente a una normativa que, en la práctica, castiga a quien intenta salir adelante trabajando.
Y no, ya no quiero más debates sobre el IMV. Ni sobre su funcionamiento, ni sobre sus fallos, ni sobre su impacto. Todo eso ya se sabe. Está más que demostrado. Lo que falta no es análisis, es voluntad de cambiar lo que está mal.
Porque mientras tanto, la realidad es otra. En su momento, el entonces ministro José Luis Escrivá blindó a los funcionarios de la Seguridad Social y, además, se establecieron incentivos para quienes logran recuperar dinero que la propia Administración entregó por error. Es decir, quienes nos reclaman ese dinero, cobran un extra por hacerlo. (Fuente: prensa nacional sobre incentivos en la recuperación de prestaciones indebidas del IMV).
Y así es muy difícil no sentir que esto no va de justicia, sino de recaudación.
Mi caso no es el peor. Ni de lejos. Hay personas a las que les reclaman cantidades inasumibles. Lo mío, comparado con eso, es “poco”. Pero es profundamente injusto.
Soy de Los Llanos de Aridane, y aquí sabemos bien cómo funcionan ciertas cosas. Las oposiciones, muchas veces, no garantizan nada. El trabajo estable suele depender más de afinidades políticas o personales que del mérito. Yo no tengo padrinos. Nunca los he tenido.
Aun así, cuando llegó la emergencia volcánica, estuve ahí.
Trabajé en condiciones duras, precarias, sacando ceniza durante meses. Once meses trabajando sin parar. Con un sueldo que no llegaba a los 1.000 euros mensuales y un plus de productividad de 1.200 euros por todo ese esfuerzo en una situación excepcional.
Once meses dejándome la piel.
En total, en 2021 gané unos 13.000 euros. Es decir, un salario mínimo. Mientras tanto, del IMV recibía entre 50 y 100 euros al mes.
Cumplí con todo. Comuniqué cada cambio a la Seguridad Social en tiempo y forma. Hice lo que se supone que hay que hacer.
Pero la revisión no llegó igual. Ni en tiempo, ni en forma.
Y ahora, la consecuencia es clara: tengo que devolver ese dinero.
Dicho de otra manera: de esos 11 meses trabajando honradamente, uno de ellos será, en la práctica, para regalárselo a la Seguridad Social.
Después de todo esto, una no puede evitar pensar que trabajar, en este sistema, debe ser casi un delito.
Porque lo que se castiga no es el error de la Administración. Lo que se castiga es el esfuerzo.
Y lo peor no es solo tener que pagar.
Lo peor es la sensación de decepción absoluta.
- 👉Que da igual lo que hagas bien.
- 👉Que da igual que cumplas.
- 👉Que da igual que trabajes.
Aquí no hablamos de números. Hablamos de vidas.
Y luchamos. Seguimos luchando. Pero cada vez con más claridad sobre contra qué —y contra quién— estamos luchando.
La “prima” de los Funcionarios que recuperen cobros indebidos del Ingreso Mínimo Vital.
Fuentes:
👉Escrivá crea una 'prima' para los funcionarios que recuperen cobros indebidos del ingreso mínimo vital👇
https://www.elindependiente.com/economia/2023/06/07/escriva-crea-una-prima-para-los-funcionarios-que-recuperen-cobros-indebidos-del-ingreso-minimo-vital/
👉Escrivá inicia un plan para recuperar pagos indebidos del ingreso mínimo👇
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/economia/2023/06/06/escriva-inicia-plan-recuperar-pagos-indebidos-ingreso-minimo/0003_202306G6P25991.htm
👉El plus de la Seguridad Social a los funcionarios para recuperar pagos indebidos de Ingreso Mínimo Vital👇


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